León, Guanajuato, 12 de enero de 2026.– En la Feria Estatal de León, la gastronomía también cuenta historias. Una de ellas llega desde el noreste del estado con el sabor del campo, la voz de los abuelos y el orgullo de una comunidad que se reconoce en su cocina. Se trata de la propuesta de Sara Arvizu Rico, emprendedora y cocinera tradicional de San José Iturbide, quien participa en el Pabellón Guanajuato ¡Sí Sabe! con una oferta que cocina con memoria y propósito.
Desde este espacio, impulsado por el Gobierno de la Gente y promovido por la Secretaría de Turismo e Identidad, Sara comparte una cocina que conserva ingredientes ancestrales, técnicas heredadas y rituales que forman parte de la identidad de su municipio. Su presencia se suma a un esfuerzo colectivo por reconocer a quienes mantienen viva la tradición gastronómica del estado.





“Estoy muy emocionada y agradecida de ser testigo de esta suma de esfuerzos que se están haciendo”, expresó al iniciar su participación en la feria, un proyecto respaldado por la Gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo.
El camino de Sara hacia la cocina tradicional comenzó con una pregunta sencilla, pero decisiva. Mientras vendía galletas en el centro de San José Iturbide, se cuestionó cuál era la verdadera comida de su tierra. Esa inquietud la llevó a conversar con sus abuelos, padres y familiares, a escuchar relatos y a recuperar recetas que se preparaban mucho antes de que existieran los recetarios escritos.
De esa búsqueda nació su propuesta de cocina tradicional mestiza, un emprendimiento que tomó forma con el acompañamiento institucional de la Secretaría de Turismo. A partir de ahí, diseñó una experiencia llamada Raíces Mestizas, en la que abre su cocina a los visitantes y los invita a participar activamente: usar el metate, moler a mano, encender el fogón y aprender a escuchar su sonido, ese que —como ella explica— “avisa cuando necesita aire”.
En el Pabellón Guanajuato ¡Sí Sabe! presenta una muestra representativa de su herencia gastronómica: nopales revolcados con chilcuache, bebidas e infusiones tradicionales y repostería elaborada con recetas familiares. El platillo insignia, los nopales revolcados, se prepara como se ha hecho por generaciones: asados, picados, molidos y mezclados en molcajete con ajo y chile, hasta lograr el sabor que identifica a su comunidad.
Uno de los ingredientes que más curiosidad despierta entre los visitantes es el chilcuache, una raíz que crece bajo tierra y que puede tardar hasta tres años en desarrollarse. Para San José Iturbide es un elemento esencial, no solo por su sabor, sino por las propiedades medicinales que se le atribuyen y por su presencia en recetas de temporada, como la sopa de habas de Semana Santa.
La identidad también se sirve en una taza. Sara ofrece té de pasto o zacate limón, una infusión común en las mañanas de su comunidad, preparada simplemente al hervir la planta en agua, como lo han hecho siempre en su familia.
Su historia vuelve constantemente al origen: el campo, el maíz criollo de temporal, los ingredientes que la tierra ofrece y que aún hoy forman parte de su mesa cotidiana. “Crecí comiendo lo que el campo nos daba”, comparte, con la convicción de que esa riqueza sigue viva.
Durante la feria, la Gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo destacó el valor del Pabellón Guanajuato ¡Sí Sabe! como un espacio para las familias y como un punto de encuentro entre la historia, la identidad y el presente de León, ciudad que celebra 450 años de fundación y 150 años de su feria.
En este contexto, el pabellón se consolida como un nuevo escenario para reconocer a las cocineras y cocineros tradicionales que sostienen la gastronomía del estado con trabajo diario, ingredientes del campo y recetas que no se escriben: se heredan.
Las cocineras tradicionales son guardianas del patrimonio gastronómico y anfitrionas de experiencias que conectan territorio, comunidad e historia.
Sara Arvizu lo resume con una invitación clara: acudir a la Feria Estatal de León, visitar el Pabellón Guanajuato ¡Sí Sabe! y conocer la gastronomía de su municipio y la de sus compañeras. “Somos una muestra viva de la identidad de Guanajuato”, afirma.


















