Guanajuato, Gto., 12 de octubre de 2025.– En México, menos de la mitad de los niños de tres años asiste al preescolar, una etapa clave para su desarrollo emocional, social y académico. Aunque muchos padres aún dudan si es realmente obligatorio, la ley y los especialistas son claros: el kínder no es solo un espacio para jugar, sino la base del aprendizaje futuro.
De acuerdo con el reporte “Panorama de la Educación 2025” de la OCDE, la asistencia a los primeros niveles educativos en el país sigue siendo baja. Solo 1% de los bebés menores de un año acude a una institución educativa; a los dos años, apenas 8% está inscrito, y a los tres años, la cifra alcanza únicamente 37%. No es sino hasta los cinco años cuando la cobertura llega al 97%, justo antes de entrar a primaria.
En comparación con el promedio de los países miembros de la OCDE, donde 85% de los niños acude al preescolar, México se queda atrás con 66%, incluso por debajo del 69% registrado hace una década.
📚 ¿El preescolar es obligatorio?
Sí. El artículo 3º de la Constitución mexicana y la Ley General de Educación establecen que la educación inicial, preescolar, primaria y secundaria forman parte de la educación básica obligatoria.
Esto significa que las madres, padres o tutores deben garantizar que sus hijos asistan desde los tres años cumplidos al 31 de diciembre del ciclo escolar. Sin embargo, en la práctica no se exige haber cursado los tres años de kínder para entrar a primaria, lo que ha permitido que muchos niños lleguen con rezagos en lenguaje, motricidad o socialización.
Lo que sí aprenden en el kínder
Aunque muchos piensan que en el preescolar solo se juega o se canta, la Secretaría de Educación Pública (SEP) explica que estas actividades son fundamentales para el desarrollo integral de los niños. En esta etapa aprenden a:
- Regular emociones y convivir con respeto.
- Mejorar su lenguaje y expresarse con seguridad.
- Despertar el gusto por la lectura y la escritura.
- Resolver problemas lógicos y matemáticos sencillos.
- Cuidar su salud y el medio ambiente.
- Estimular su creatividad mediante el arte, la música y la danza.
Estas habilidades se desarrollan en seis campos formativos que fortalecen el pensamiento, la comunicación, la motricidad y la convivencia social.
¿Qué pasa si un niño no va al preescolar?
La pedagoga María Luisa Alanís Martínez, especialista en educación y necesidades especiales, advierte que no acudir al kínder puede generar rezagos duraderos:
“El preescolar es la base del desarrollo cognitivo, social y emocional. Un niño que no asiste suele tener un lenguaje limitado, mayores dificultades para comunicarse, controlar sus emociones o seguir instrucciones”, explicó.
Además, señaló que muchos padres no los inscriben porque creen que en el kínder “solo se hacen bolitas y palitos” o porque temen verlos llorar durante la adaptación.
“Pero eso también es aprendizaje: enfrentar retos, adquirir hábitos y aprender a convivir. En casa todo es más fácil, pero la escuela enseña autonomía y disciplina”, agregó.
Según la especialista, los niños que no cursan el preescolar tienden a tener más problemas para leer, escribir o socializar en la primaria, además de menor coordinación y autoconfianza.
El derecho a aprender desde el nacimiento
La UNESCO recuerda que “el derecho a la educación comienza al nacer”. Sin embargo, uno de cada cuatro niños de cinco años en el mundo nunca ha recibido educación preescolar, lo que representa unos 35 millones de menores.
El organismo internacional subraya que invertir en la primera infancia no solo mejora el desarrollo individual, sino que ofrece el mayor retorno social y económico, al reducir desigualdades y fortalecer la equidad.
Un reto nacional
Aunque la ley mexicana reconoce al preescolar como obligatorio y esencial, la realidad muestra que aún falta mucho para garantizar que todos los niños tengan acceso a esta etapa educativa.
Permitir que un menor entre a primaria sin haber pasado por el kínder puede parecer inofensivo, pero las consecuencias pueden acompañarlo durante toda su vida escolar.


















